El Infundado temor a la Deuda Pública

Humberto Colmán



Enviado por Humberto Colmán

Viernes, 23 de febrero de 2018

Las ideas y comentarios expresados en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la posición oficial del Ministerio de Hacienda del Paraguay.

El Infundado temor a la Deuda Pública

La deuda es un instrumento que bien utilizado puede impulsar el bienestar. Mediante la deuda, las empresas pueden realizar inversiones para elevar sus ventas, lo que en el futuro les permitirá repagar su deuda. La deuda bien utilizada puede ayudar a las familias a mantener o suavizar su consumo ante vaivenes temporales del ingreso, comprar bienes de capital duraderos como las viviendas y fortalecer el capital humano de sus integrantes.

Para el Estado, la deuda se constituye en un instrumento que permite elevar la inversión pública, lo cual repercute positivamente en el crecimiento económico. Así, cuando la economía crece se generan más empleos, mejoran los ingresos y, finalmente, el Estado recauda más, con lo que la deuda bien invertida se repaga sola.

A pesar de esto, la deuda siempre ha sido un tema de debate permanente, especialmente por las malas experiencias de otros países que han mal utilizado este instrumento.

En Paraguay, también se ha dado una discusión sobre la evolución de la deuda pública. La mayoría de los analistas locales e internacionales reconoce que el nivel de la deuda es bajo (24% del PIB). Sin embargo, algunos analistas locales han alertado sobre el crecimiento de la misma (68% subió la ratio de deuda en los últimos cinco años), a pesar de que la deuda estuvo destinada a gastos de capital y mayormente a inversiones.

El tema requiere una visión amplia y rigurosidad en el análisis, y en esta línea el objetivo de este blog es contribuir al debate y dejar claro que la deuda pública se mantiene viable y manejable.

El impulso que se dió a la inversión pública gracias a la deuda se da en un contexto donde se combinaron dos eventos: i) la crisis macroeconómica de nuestros principales vecinos y socios comerciales que impactó en el país con un menor flujo de comercio y menor crecimiento de los ingresos tributarios; y ii) la excepcional baja de las tasas de interés internacionales que dispuso una oportunidad única para el financiamiento.

En el último quinquenio 2013-2017, los ingresos tributarios crecieron en promedio al 9,5% nominal anual, mientras que en el quinquenio anterior crecieron al 14,9%. El menor crecimiento de los ingresos tributarios se explica principalmente por la caída transitoria del comercio relacionada a la situación económica de los grandes vecinos.

Hasta el 2008, el promedio de la tasa de interés Libor en US$ se ubicó en 4,4%, mientras que desde el 2009 la misma se ha ubicado en apenas 0,7%, con una abundancia de liquidez en el mercado internacional. Esta coyuntura se explica por las inyecciones de liquidez sin precedentes en los países desarrollados que buscaban reactivar las economías tras la Gran Recesión del 2009.

Teniendo en cuenta todo esto, era lógico y razonable aprovechar el financiamiento externo en condiciones como nunca antes tan ventajosas, para mantener e incrementar la inversión pública en momentos en que el país enfrentaba menores ingresos fiscales por cuestiones coyunturales. Típicamente, cuando bajaban los ingresos fiscales se reducía el gasto público, especialmente la inversión, hecho que esta vez no ha sucedido.

La inversión pública del Gobierno Central tuvo un crecimiento sin precedentes, del 16,4% nominal en los últimos cuatro años, alcanzando el 3,2% del PIB en el 2017, el nivel más alto alcanzado desde el 2003.

Asimismo, la inversión total del sector público llegó al 4,8% del PIB en el 2017, es decir más de US$ 1.400 millones. Como nunca antes se han llevado adelante obras de infraestructura de gran envergadura en varias zonas del país.

No solo se suavizó el gasto público, sino que se pudo hacer política contra-cíclica subiendo la inversión. Esto elevó el crecimiento económico actual y su potencial, como se demostró en el último Informe de las Finanzas Públicas.

Algunos analistas han mencionado que los ingresos fiscales son insuficientes para pagar la deuda. Esto es similar al análisis de los oficiales de crédito cuando evalúan prestar dinero a las personas, quienes deciden en función de cuanto será el peso de la cuota sobre los ingresos.

Para hacer un paralelismo de este análisis para los países, podemos utilizar el marco de Sostenibilidad de la Deuda (DSF por sus siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Esto considera la situación de los países en relación a umbrales máximos tolerables de deuda, los cuales fueron actualizados en octubre de 2017[1]. Si tomamos como referencia el nivel más duro y exigente, para los países de ingresos bajos y menor desarrollo, el límite tolerable para el servicio de la deuda sobre los ingresos fiscales es 18%.

¿Cómo está la situación del Paraguay? Aunque Paraguay claramente no es un país de bajo nivel de ingresos y en realidad es de ingreso medio, si aún así tomáramos el umbral más exigente, se puede decir que Paraguay tiene una deuda claramente viable y manejable.

En el siguiente gráfico se han tomado los datos publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y del Banco Mundial, referidos a la relación del servicio de la deuda sobre los ingresos fiscales.[2]

El gráfico evidencia que Paraguay tiene la menor carga del servicio de la deuda entre los países de la región de los que se disponen de datos. Mientras en la región el servicio de la deuda representó el 16,7% de los ingresos en el 2015, con México (27%) y Colombia (23%) entre los países con mayores riesgos, en Paraguay ese indicador fue solo 10,3%.

Y para fines del 2017, dicho indicador se mantiene en 11,9% en Paraguay, es decir, estable y muy por debajo del límite tolerable, con la salvedad que el referido umbral es para la deuda externa y en la medición para Paraguay se refiere a la deuda total.

Si todos aquellos que tenían preocupación por el ritmo de crecimiento de la deuda tuvieran una perspectiva más amplia, verían que este indicador hace 10 años atrás (en el 2007) mostraba un servicio de la deuda que representaba el 16,9% de los ingresos en Paraguay, lo que se ha reducido significativamente.

En síntesis, se puede concluir que el temor sobre la deuda es absolutamente infundado. Si a esto le sumamos que se tiene una Ley de Responsabilidad Fiscal que limita la suba de la deuda y la Ley de Administración Financiera que solo admite deudas para gastos de capital, entonces se cuenta con garantías suficientes para que la deuda continúe en niveles prudentes y manejables.





[1] Para mayor información ver: http://www.imf.org/en/About/Factsheets/Sheets/2016/08/01/16/39/Debt-Sustainability-Framework-for-Low-Income-Countries

[2] Los datos primarios de ingresos fiscales son de la OCDE. Dicha organización considera como ingresos fiscales los ingresos tributarios en general, aquellos ingresos relacionados a los recursos naturales, así como también a las contribuciones a la seguridad social. Entonces, para hacer comparable los datos, para el caso del Paraguay a los ingresos tributarios ordinarios se han sumado los ingresos por royalties y las contribuciones a la seguridad social (solo lo correspondiente a la Caja Fiscal). En el caso del servicio de la deuda los datos primarios son del Banco Mundial, lo que corresponde a los pagos por amortizaciones de capital e intereses de la deuda pública de todo el sector público.

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