Gobierno administró extrema suba de gastos rígidos en 2012, reduciendo déficit y priorizando inversiones sociales y físicas

Lea Gimenez Duarte




Enviado por Lea Giménez Duarte

Lunes, 19 de marzo de 2018

Las ideas y comentarios expresados en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la posición oficial del Ministerio de Hacienda del Paraguay.

POLÍTICA FISCAL DEL GOBIERNO HA SIDO PRUDENTE PERO INNOVADORA, LOGRANDO DE ESTA FORMA EVITAR EL DESCALABRO FINANCIERO PROYECTADO EN EL 2012

Un titular de prensa del diario ABC Color de los primeros días de noviembre del 2011 decía “Ejecutivo expresa preocupación por el Presupuesto (PGN) 2012” y en otro del mismo medio unos días después se decía que el Equipo Económico Nacional criticaba la “expansión insostenible de gastos” en el PGN 2012. La misma noticia hacía mención al repudio de los sectores empresariales y gremiales, quienes calificaban como “irresponsabilidad exagerada” la intención de subir gastos rígidos.

Lamentablemente, no se pudo evitar la suba de gastos salariales desde que se tienen estadísticas comparables, la cual representó un incremento permanente de aproximadamente US$800 millones (3,8% del PIB). Los incrementos de gastos rígidos son permanentes, es decir, no pueden ser revertidos y terminan condicionando la capacidad de implementar políticas públicas sociales y de inversión en infraestructura. El Gobierno presidido por Fernando Lugo, no pudo implementar un veto para evitar esta situación y es así que el país empieza en el 2012 a correr con déficits fiscales. No debemos tener miedo de llamar a las cosas por su nombre: esto fue un despojo de bienes públicos, otorgados arbitrariamente a un sector de la población a costa de 7 millones de habitantes.

Debemos ser honestos con la ciudadanía: este gobierno no creó el déficit, sino que lo redujo, mejoró su composición y las condiciones de su financiamiento gracias a la mejora sostenida en la imagen país. El Gobierno actual tuvo que lidiar con esta imposición de altos gastos rígidos y con el consecuente déficit fiscal del 1,7% del PIB, tanto en el 2012 como el 2013. En el 2012, gran parte del déficit era déficit corriente. Hoy no tenemos déficit corriente, sino que tenemos un déficit explicado 100% por inversiones. ¿Cómo se hizo eso? Mejorando la eficiencia de las recaudaciones y aumentando el ingreso tributario, que por un lado permitió sostener los gastos rígidos, y transparentando, restructurando y controlando el gasto, que por otro lado permitió bajar la carga del gasto sobre la economía. Gracias a esto, se ha evitado el descalabro de las cuentas fiscales que tanto se temía en el 2012. A la vez, se ha conseguido contener el gasto salarial, y elevar la inversión en programas sociales, capital humano e infraestructura.

Además, debemos decir que buscar un déficit cero no debe ser el objetivo de la política económica o de la política fiscal, sino preservar su sostenibilidad en el tiempo. Varios referentes y organismos internacionales, han mostrado amplia fundamentación y evidencia de la sostenibilidad la política fiscal. No estamos administrando un banco. Estamos administrando un país en desarrollo con inmensas necesidades. Buscar un “déficit cero” significaría retrasar nuestro desarrollo, resultando en un menor crecimiento, lo que podría ser perjudicial para nuestra economía, elevando la pobreza y la desigualdad. El objetivo es fomentar el crecimiento y el desarrollo en el marco de la sostenibilidad y responsabilidad fiscal. También, debo decir que no se puede simplemente subir impuestos como si esa fuera una solución mágica para eliminar el déficit generado. Primero, debemos demostrar austeridad, seriedad, transparencia, búsqueda de equidad a la hora de colectar impuestos y eficiencia a la hora de gastar. En todo eso estamos trabajando.

Los programas sociales Tekoporá y Adultos Mayores crecieron 230% y 163% en los últimos 5 años, la inversión de la Administración Central creció 83% en el mismo periodo, al tiempo que hemos recortado gastos corrientes de funcionamiento por más de US$ 300 millones.

También, hemos conseguido elevar la presión tributaria, a pesar de la caída significativa de la recaudación aduanera fruto de la complicada situación regional. La ampliación de la base tributaria y los controles de la tributación interna, gestionados desde el Ministerio de Hacienda, han permitido pasar de una presión tributaria que osciló en torno al 12% del PIB entre el 2012 y 2013, a una recaudación tributaria que llegó al 13,1% del PIB en el 2017.

La recaudación de la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) subió 1% del PIB en los últimos cinco años, consiguiendo elevar su participación en la recaudación del 40% en el 2012 al 60% en el 2017. La expansión de la base de contribuyentes y los controles y casos de evasión detectados y sancionados, han permitido bajar la evasión del 37% en el 2012 al 30% en el 2015.

Todo esto permitió que el déficit fiscal sea sostenible y que no afecte al bienestar de la ciudadanía y al financiamiento del sector privado productivo. El déficit fiscal al cierre del 2017 fue 1,4% del PIB, el cual es explicado en un 100% por inversiones en infraestructura. Esta gestión fue reconocida con mejoras en la perspectiva de calificación soberana por parte de las agencias internacionales de calificación de riesgo soberano y por la comunidad internacional.

Es importante que los medios de prensa entiendan su rol de informar a la ciudadanía de manera honesta, veraz, y profesional. La realidad es que la política fiscal del Gobierno ha sido prudente e innovadora, logrando de esta forma evitar el descalabro financiero que se proyectaba en el 2012. Se ha avanzado hacia una mejor estructura del gasto, mayor transparencia, mayor recaudación y reducción de la evasión. Se ha logrado bajar el déficit fiscal, en línea con el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Tenemos todavía grandes desafíos, como tener un sistema tributario más equitativo y una cultura tributaria más desarrollada, que nos permita colectar tributos en mayor proporción de impuestos directos, seguir avanzando en la infraestructura, ampliar y mejorar la calidad de los programas públicos en educación y salud, al tiempo de tener un sistema previsional que dignifique a los compatriotas en la tercera edad.

Como Ministra de Hacienda, como madre y como paraguaya que quiere ver un país cada vez más desarrollado e inclusivo, ruego a los medios de comunicación proveer información veraz y evitar confrontaciones innecesarias entre paraguayos. Construyamos juntos sobre la base de lo realizado. Dialoguemos constructivamente sobre estas materias pendientes y no desperdiciemos el debate y nuestra energía en cuestiones poco conducentes.

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